Los años 70 fueron un período crucial para Cruz Azul, una época que marcó el inicio de su legado como uno de los clubes más destacados del fútbol mexicano. A medida que el fútbol en México crecía en popularidad y competitividad, La Máquina ascendió en las clasificaciones, estableciéndose como un símbolo de excelencia y dedicación.

En la temporada 1970-71, Cruz Azul realizó un cambio significativo al incorporar jugadores talentosos que elevaron el nivel del equipo. Este fue el año en que el club ganó su primer campeonato de liga en la era profesional, logrando un hito que resonaría en la historia del fútbol mexicano. Bajo la dirección de su entrenador, La Máquina destacó por su juego cohesionado y ofensivo, estableciendo un estilo que sería emulado por muchos.

El éxito continuó en los años siguientes, con Cruz Azul ganando el título de la Liga MX nuevamente en 1972 y 1974. Estas victorias no solo consolidaron la posición del club en la liga, sino que también atrajeron a una apasionada afición que se unió a la comunidad cruzazulina. El Estadio Azteca, su hogar, se convirtió en una fortaleza donde los aficionados acudían en masa para apoyar a su equipo en cada partido, creando una atmósfera electrizante que motivaba a los jugadores a dar lo mejor de sí.

Un factor clave en este ascenso fue el talento local, pero también la capacidad de la directiva para buscar refuerzos internacionales. Jugadores como el argentino Omar Bravo y la leyenda mexicana José Luis ‘El Chavo’ Gómez no solo aportaron habilidades, sino también una mentalidad ganadora que impulsó a La Máquina a nuevas alturas. La combinación de talento, estrategia y un fuerte sentido de pertenencia entre los aficionados resultó en un equipo que era respetado en todo el país.

Uno de los momentos más emblemáticos de esta era fue el triunfo en la Copa México en 1976, un torneo que cimentó la reputación de Cruz Azul como un contendiente formidable. La Máquina mostró coraje y determinación en cada partido, demostrando que no eran solo un equipo, sino una familia unida por la pasión y el deseo de alcanzar la gloria. La victoria en ese torneo fue un regalo para los aficionados, que habían estado esperando un éxito significativo desde la fundación del club.

A medida que avanzaba la década, La Máquina continuó su trayectoria de éxito, estableciendo un estándar que muchos clubes envidiarían. Este período no solo fue crucial para el crecimiento del club, sino también para la evolución del fútbol mexicano en su conjunto. Cruz Azul se había convertido en un símbolo de lucha y perseverancia, y su legado sigue influyendo en la forma en que se juega y se vive el fútbol en México hoy en día.

En resumen, los años 70 fueron un punto de inflexión para Cruz Azul, donde La Máquina no solo se estableció como un gran contendiente, sino que también pavimentó un camino que inspiraría a futuras generaciones de futbolistas y aficionados por igual. La historia de su ascenso es un testimonio de la dedicación y pasión que define a este club, y su legado perdura en cada rincón del país.